El cava en la copa

La copa de tallo bajo y boca ancha que se consagró como clásica del champán, sobre todo, tanto por costumbre como por influencia del cine estadounidense, en cuyas películas aún se siguen viendo. Pero no es ésta la copa que favorece las cualidades del cava, pues al ser baja y ancha provoca la rápida dispersión de los aromas y la pérdida del gas que se ha formado durante el largo y laborioso proceso de la segunda fermentación.

Sólo las copas tipo flauta, cilíndricas, de pie alto y fino cristal transparente realzan el cava.

Como todo vino, el cava precisa de una copa de fino cristal transparente, a través del cual pueda observarse y gozar visualmente su delicado color y el continuado desprendimiento de las burbujas. Asimismo, la forma más idónea de esta copa para las cualidades organolépticas del cava es la de tallo alto, que impida que el calor de la mano pase al vino, y cuerpo cilíndrico, delgado y bien proporcionado, para facilitar la conservación del gas carbónico y la concentración de los aromas. Incluso algunos catadores son favorables a que la boca de esta copa, la llamada flauta, sea ligeramente más ancha que el cuerpo para que los aromas lleguen plenos a la nariz.

Otra copa que suele emplearse con cierta frecuencia es una de pie corto y cuerpo alargado y cónico, más estrecho en la base que en la boca.

copas tipo flauta

Semejante a ésta, aunque con el pie más alto, es la copa que la Contraria deis Vins de Cava de Sant Sadurní d'Anoia considera ideal para beber el cava. De acuerdo con sus indicaciones, dicha copa ha de medir 225 mm de altura, 66 mm de amplitud y 0,8 mm de borde, y tener una capacidad total de 0,14 1 y efectiva de 0,085 1.

Cómo servirlo.

Para servir el cava se coge la botella por el cuerpo, nunca por el cuello, ya que resulta incómodo y antiestético. En el caso de la botella de 1,5 l. (magnum) se sujeta introduciendo el dedo pulgar en la concavidad del fondo y la mano extendida a lo largo de la base de la botella. Si no se tiene suficiente fuerza, se puede sujetar la botella por el cuello con la otra mano.

El cava debe resbalar lentamente sobre la pared de la copa sin sobrepasar 2/3 de su capacidad. La espuma, a veces, impide que la copa pueda llenarse de una sola vez.